Villa Turia se alza sobre una parcela de 1.100 m² presidida por pinos centenarios, tras una escalinata de piedra natural que conduce hasta la entrada principal. El volumen, resuelto en ladrillo caravista con grandes paños acristalados de doble altura, combina la solidez de la arquitectura tradicional valenciana con un lenguaje depurado y actual.
En su interior, seis amplios dormitorios se distribuyen entre planta baja y primera planta, todos con abundante luz natural. El porche perimetral —presente en ambas fachadas— multiplica los espacios de estancia al aire libre, mientras que el extenso jardín ofrece intimidad y sombra natural durante todo el año.