Villa Delfín es un chalet independiente de dos plantas, construido en ladrillo caravista y coronado por una característica cubierta de pizarra a la francesa. La vivienda se organiza alrededor de un generoso porche cubierto —equipado con ventiladores de techo— que conecta el interior con una piscina de líneas curvas decorada con un mosaico artesanal de pez espada, verdadera pieza central del jardín.
El jardín, presidido por palmeras maduras y una cuidada zona de chill-out en madera composite, ofrece intimidad total gracias a su cerramiento perimetral. En el interior, la cocina conserva un carácter cálido y artesanal, con mobiliario en madera maciza y encimeras de granito, mientras que las plantas superiores albergan cinco amplios dormitorios con ventanas a la francesa.